Neurodivergencia en la infancia: cómo acompañar a niños y niñas desde casa
Cuando nuestro hijo o hija se desarrolla de una forma diferente a la esperada, es normal que surjan dudas, preguntas e incluso cierta preocupación. En los últimos años cada vez escuchamos más términos como neurodiversidad o neurodivergencia, pero no siempre sabemos exactamente qué significan ni cómo pueden ayudarnos a comprender mejor a nuestros pequeños.
Entender estas diferencias desde una mirada respetuosa nos permite acompañar a la infancia sin etiquetas limitantes y poniendo el foco en las necesidades reales de cada niño y niña
Para comenzar a hablar de la neurodivergencia en la infancia y cómo podemos apoyar a los niños y niñas con estas características, lo primero es distinguir neurodiversidad de neurodivergencia
Podemos definir la neurodiversidad como las diferentes formas que tiene el cerebro humano de funcionar. Mientras que neurodivergencia se refiere de manera específica a las mentes y sistemas nerviosos que funcionan de forma distinta a lo que la sociedad considera «típico» o estándar. Así, consideramos personas neurodivergentes a aquellas cuyo cerebro funciona de una manera diferente a la considerada típica. Algunas de las neurodivergencias más comunes son el autismo, el TDAH o la dislexia.
Dicho de una forma más sencilla, la neurodivergencia implica sentir, pensar, aprender e interactuar de manera diferente a lo que se considera «típico».
Como es normal, desde que nuestro bebé es muy pequeño nos dedicamos a observar cada movimiento, acción o aspecto de su vida. Como madres y padres, es frecuente preocuparnos ante cualquier «anomalía» o lo que algunas personas consideran un «retraso» en determinados aprendizajes o hitos del desarrollo.
Sin embargo, debemos entender que todos los bebés, niños y niñas —y, en general, todas las personas— tenemos diferentes formas de aprender (visual, auditiva, por imitación, etc.) y ritmos de aprendizaje distintos, independientemente de que seamos neurodivergentes o neurotípicos.
Si consideramos que nuestro peque necesita un apoyo extra en su aprendizaje o sospechamos que puede ser neurodivergente, lo primero es consultar con profesionales como pediatras, psicólogos, orientadores o especialistas en educación.

Pero, ¿qué podemos hacer desde casa?
Lo primero, sin lugar a dudas, es intentar comprender a nuestro peque y su forma de aprender para ofrecerle el apoyo adecuado. Para ello, es importante tanto la observación como consultar a las personas que forman parte de su entorno cercano: familiares, centro educativo, cuidadores, etc.
Aunque el proceso para identificar o poner nombre al apoyo específico que pueda necesitar nuestro hijo o hija puede ser largo e incluso algo tedioso, existen muchas formas de acompañarlo durante ese camino. Algunas de ellas son:
Acompañar en el juego simbólico o de rol.
Algunos ejemplos son jugar a las cocinitas, cuidar muñecos, disfrazarse o hablar por teléfono de forma imaginaria. Si el peque muestra interés por este tipo de juego, además, podemos convertirlo en una actividad cooperativa: «¡Vamos a cocinar juntos! ¿Te paso el pimiento?» o «¡Te estoy llamando por teléfono! Hola, ¿Cómo estás?».
Favorecer su forma de aprendizaje
Adaptar los juegos y las estrategias de enseñanza a su forma predominante de aprendizaje, ya que cada niño puede mostrar preferencias para aprender mediante distintos canales, aunque combinar múltiples formas de presentación suele ser más eficaz. Por ejemplo, si el peque aprende mejor de forma visual, podemos utilizar libros con imágenes o mostrarle los materiales que vamos a usar antes de comenzar una actividad.
Adelantarnos a las situaciones difíciles.
Si sabemos que algo le cuesta especialmente, como estrenar unos zapatos nuevos, podemos anticiparle la situación. Por ejemplo, enseñándole los zapatos varios días antes, dejándolos a su alcance e incluso permitiéndole jugar con ellos para que se familiarice progresivamente con el cambio.
Adecuación del ambiente
Podemos realizar ajustes a nivel sensorial (iluminación, sonidos, exceso de estímulos visuales, etc.), organizativo (apoyos visuales, rutinas estructuradas,
anticipación de actividades) y social (coordinación entre familia y centro educativo, sensibilización, inclusión y creación de entornos seguros).
Por ejemplo, si el peque es especialmente sensible al ruido, podemos crear un rincón tranquilo donde pueda relajarse cuando lo necesite.
Valorar y potenciar sus fortalezas
Muchas personas neurodivergentes presentan también fortalezas particulares, como una gran creatividad, atención al detalle, pensamiento original o intereses profundos en determinados temas. Dar valor a aquello que disfrutan y a las habilidades en las que destacan contribuye a fortalecer su autoestima y confianza.

Flexibilidad y apoyo emocional
Además de todo lo anterior, existen dos elementos fundamentales en cualquier proceso educativo: la flexibilidad y el apoyo constante.
Debemos respetar los ritmos individuales y acompañar al menor desde la comprensión. Un ejemplo claro es el momento de dejar el pañal. Aunque ya se haya iniciado este proceso, debemos tener la flexibilidad necesaria para dar un paso atrás si el niño o la niña lo necesita, siempre desde el apoyo y nunca desde la recriminación.
Debemos tener en cuenta que estas sugerencias son una guía general para una educación/crianza que ayude al peque pero no es específico para ningún tipo de neurodivergencia ya que estas son muy diversas y la educación específica varía enormemente en relación al tipo de neurodivergencia.
Estas mismas sugerencias pueden aplicarse también en los centros de educación infantil, siempre que la familia y el equipo educativo consideren que son beneficiosas para el menor.
En definitiva, lo más importante durante todo este proceso es mantener el foco en el bienestar de nuestro pequeño o pequeña. Con paciencia, comprensión y acompañamiento, podremos ayudarle a desarrollar todo su potencial y a enfrentarse a los retos de la mejor manera posible.
Si sospechas que puede necesitar algún apoyo específico, te sientes perdido entre tanta información o simplemente necesitas una orientación profesional, Noelia puede ayudarte.
Escríbeme y reservamos una asesoría . Juntos podemos analizar vuestra situación y encontrar estrategias adaptadas a las necesidades de vuestro peque.
Autora: Noelia Jiménez del Río. Madre y Pedagoga especialista en Neurodivergencia

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