Cómo hablar de sexualidad con tus hijos desde pequeños
sexualidad infantil

Cómo hablar de sexualidad con tus hijos desde pequeños 

A muchos nos pasa: llega ese momento en el que tu hijo o hija ya tiene 11 o 12 años, empiezan en el cole a dales las clases sobre la regla o la eyaculación… y tú piensas “¡ay madre, cómo hablo yo de esto ahora!” 😅

Muchas familias me decis cosas como estas:

-Es que no sé cómo o en que momento sacar el tema..

-Yo es que prefiero que lo saque él o ella..

-No quiero invadir su privacidad.. pero siento que no me estoy ocupando del tema…


Pues bien: si aún no habéis tenido ninguna charla en casa  sobre sexualidad… vas un poco tarde. Pero tranquila, que nunca es tarde para empezar.

El otro día, en el cole de mi hija (1º de la ESO), organizaron unas sesiones dentro de la acción tutorial: hablar sobre el cuerpo, la regla, la eyaculación y la sexualidad. Y claro, hubo padres que casi se desmayan.
Pero es que ya hay niños de su edad —y algunos más pequeños— viendo porno o escuchando ideas absurdas sobre lo que “es” el sexo o cómo “debería ser”.

Así que sí, es momento de hablar. Pero no desde el miedo ni desde la vergüenza, sino con calma, sentido común y, sobre todo, desde el vínculo. Porque cuando hay confianza, hablar de sexualidad no es incómodo.

 

La sexualidad no es solo “sexo”: está en todo

Vamos a romper un mito: sexualidad no es solo lo que pasa en la cama, la relación sexual, tiene que ver con conocer el cuerpo, con aprender a cuidar(se), con el afecto, los límites y la forma en la que nos relacionamos.

Existe la sexualidad desde que los niños y niñas son pequeños, somos seres sexuado y su  curiosidad por el cuerpo es natural: tocan, exploran, preguntan. “¿Por qué tengo esto?” “¿Por qué tú eres distinta?” Son preguntas que muestran que su curiosidad está viva, que el tema les interesa.

Y aquí hacemos una pausa: si tú te pones roja/o, cambias de tema o dices “de eso no se habla”, lo que aprenden es que es algo “malo”.
Si en cambio lo nombras con naturalidad (esto es una vulva, esto es un pene), ellos entienden que el cuerpo se puede hablar, cuidar y disfrutar sin tabúes.

La forma más sencilla para hablar y normalizar este tema es hacerlo con en otros temas, a través de los cuentos. Desde pequeños podemos, aparte de hablar con normalidad y naturalidad, aprovechar el recurso que nos presentan los cuentos para hablar y ampliar el tema. 

Hay libros maravillosos para hablar de sexualidad según la edad.
No solo explican las cosas de forma clara y bonita, sino que ayudan a abrir el tema sin presión. Puedes dejar uno sobre la mesa y decir: “He visto este libro, ¿lo miramos juntos?”, y así usarlo de excusa para conversar.

Algunos abordan el cuerpo, otros la diversidad, los sentimientos o el consentimiento.
Porque la sexualidad no solo se enseña, se vive: en cómo nos tratamos, en las cosas que nos dan placer ( no solo el coito) , en cómo ponemos límites, en cómo nos sentimos, en cómo respetamos.

Si esperas a la adolescencia, ya llegas tarde

Muchas familias creen que la charla sobre sexualidad debe llegar cuando ya estén en el instituto, y como os contaba antes, en la clase de mi hija ( 1º de la ESO) hay aun familias que se echan las manos a la cabeza.. pero la cosa es que si no has hablado de esto nunca con tus hijos a estas alturas… la información les habrá llegado, pero de Internet, de amigos o de lo que escuchan por ahí.

Y ahí empieza el lío: interpretan lo que ven en redes o en el porno como si fuera “lo normal”. Y claro, eso crea distorsiones, miedos y falsas expectativas.
No se trata de asustarnos, sino de asumir que la información les está llegando igual, con o sin nosotros.

Si tú no hablas, alguien más lo hará. Por eso es mejor que venga de ti, desde el respeto y la calma, que no desde una pantalla anónima.

 Y las charlas del cole, lejos de ser una amenaza, son oro puro. Te dan la oportunidad
de abrir conversación, aprovecha para preguntar: “¿Qué habéis hablado hoy?”, “¿Qué te ha llamado la atención?”, “¿Hubo algo que no entendieras del todo?”.

No necesitas dominar el tema ni convertirse en profe de biología o sexólog@ es suficiente con mostrar interés. Y, si no sabes algo, puedes decirlo sin problema: “No tengo ni idea, pero lo buscamos juntos”.
Ese gesto ya dice mucho: les enseña que sus dudas son bienvenidas y que pueden hablar contigo sin miedo a ser juzgados.

No se trata de “dar una charla”, sino de abrir conversaciones

Yo tuve la charla de las mariposas y las abejas. Si, real como al vida misma.. y me la dío mi abuelo, eso es lo novedoso, que se propuso él hombre, que yi supiera y tuviera las cosas claras para lo que pudiera venir ( palabras textuales).

Decir que fue súper embarazoso es quedarse corto, aunque lo agradezco mucho. Lo fue porque obviamente no era un tema de conversación habitual en mi casa, y era un tema “ tabú” en general.
Pues justo eso es lo que  no queremos repetir.
Hablar de sexualidad no es soltar un discurso o cumplir con un “ya está, charla dada”.

Es ir abriendo conversaciones de a poco, cuando surgen las dudas., desde pequeños. Cuando aparece un anuncio, una escena de serie o simplemente cuando tu hijo o tu hija pregunta algo espontáneo.
Son esos mini momentos los que van construyendo la confianza.

Hablar de sexualidad no es una materia a aprobar: es un diálogo que dura años y que cambia con el tiempo.

 

La curiosidad es un signo de salud

Si tu hijo pregunta, no te asustes. No significa que esté “pensando en cosas raras”.
Significa que confía en ti para preguntarlas, y eso es justo lo que quieres conseguir ¿no? que confíe en ti tanto que sea capaz de preguntarte cualquier cosa. Es una semilla que se siembra y que se recoge en la adolescencia.

Muchas veces somos nosotros los que estamos incómodos, porque no tuvimos modelos sanos de comunicación. Pero cuanto más natural lo hagas, más natural será para ellos. Y ojo: no se trata de soltarles un manual, sino de acompañar su curiosidad con cariño.

Cómo crear un espacio seguro para hablar

No hace falta un guion ni un PowerPoint. Hace falta presencia.
Tú conoces a tu hijo o hija mejor que nadie. Sabes cuándo está receptivo y cuándo no.

Algunos tips que funcionan:

  • Usa un lenguaje sencillo y directo (sin metáforas raras ni eufemismos).
  • No interrumpas ni juzgues cuando te cuente algo.
  • A veces, hablar mientras hacéis algo (cocinar, pasear, ir en coche) facilita el diálogo.
  • Agradece sus preguntas, incluso las incómodas.
  • Si no sabes qué decir, dilo. Volver al tema más tarde también está bien.

La clave está en mantener la puerta abierta a futuras conversaciones.
Que sepa que puede venir a ti, siempre.

Si quieres saber cómo acompañar después todas las emociones de la adolescencia sin perder el vínculo, te recomiendo leer “Acompañar la adolescencia desde la conciencia”

Estás a tiempo de empezar hoy

Si tu hijo tiene 12 años y nunca habéis hablado del tema, sí, vas un poco tarde. Pero no pasa nada.
Esto no va de llegar primero, sino de llegar desde el corazón.

Empieza hoy. Con una pregunta, una anécdota, un “oye, ¿de esto habláis en el cole?”.
Hablar de sexualidad no debería darnos miedo.
Al contrario: debería darnos tranquilidad saber que nuestros hijos crecen sabiendo que pueden hablar de todo con nosotros.

👉 ¿Quieres sentirte más segura al hablar de estos temas?
Te invito a mis acompañamientos para madres y padres, donde trabajamos cómo hablar de sexualidad, emociones y límites desde el respeto y la calma. Escríbeme   y empieza a crear ese espacio de confianza que tus hijos necesitan.

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AUTORA: Marian Rodríguez. Mamá de dos, maestra de Infantil y Primaria, Asesora de familias y de centros educativos. 

14 de abril de 2026
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