PANTALLAS Y CRIANZA: no todo es blanco o negro.
pantallas ¿si o no?

Pantallas y crianza: no todo es blanco o negro.

Seguro que antes de tener hijos pensaste:
“Yo nunca les pondré una pantalla para que se callen”.

Y luego llegó la vida real, y el cansancio, el no dormir, y las rabietas. Y claro entras en el modo “ supervivencia” y te ves a ti misma , negociando con la tele o hasta con el móvil.

Las conversaciones sobre pantallas y crianza suelen ser extremas. Hay personas en el blanco y otras en el negro. Demonizamos o justificamos todo. Sin embargo, la realidad casi nunca es tan simple.

Las pantallas no son buenas ni malas por sí mismas. Lo que en realidad marca la diferencia es cómo, cuánto, cuándo y para qué se usan… y sobre todo TU acompañamiento.

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Qué sabemos sobre el uso de pantallas en la infancia

En los últimos años, el tiempo frente a pantallas se ha disparado. Ya no es solo la televisión: móviles, tablets, ordenadores y videojuegos forman parte del día a día.

Desde la psicología del desarrollo sabemos que el uso frecuente de pantallas como estrategia para calmar puede tener efectos negativos a largo plazo cuando se convierte en la única herramienta de regulación.

Algunos riesgos cuando se abusa de las pantallas en la crianza:

  • Dificultad para desarrollar autorregulación emocional. 
  • Dependencia de estímulos externos ante el aburrimiento o la frustración. 
  • Menor práctica de habilidades sociales (comunicación, empatía, resolución de conflictos). 
  • Menos juego espontáneo, clave para la creatividad y la toma de decisiones. 
  • Peor calidad de sueño. 
  • Menor actividad física. 
  • Más problemas de conducta y atención en algunos casos. 

Pero ojo: no es solo cuestión de tiempo.

También importa:

  • El contenido (si está supervisado y si usas herramientas de control parental). 
  • La edad (respetar la edad recomendada y el PEGI en los videojuegos). 
  • El contexto. 
  • Si el adulto acompaña o no. 
  • Y, algo fundamental: qué dejan de hacer los niños y las niñas cuando están frente a una pantalla. 

Por ejemplo, el movimiento libre es clave para su desarrollo neurológico. Si quieres profundizar en cómo influye esto en el equilibrio y la atención, puedes leer mi artículo sobre sistema vestibular y pantallas: cómo influyen en el equilibrio, la atención y el desarrollo infantil.

Más allá de los números, la clave es el equilibrio.

no hay equilibrio entre pantallas y juego real.

La culpa en la época de la “crianza digital”

Muchos padres y madres sentimos culpa cuando recurrimos a una pantalla para poder:

Trabajar, hacer la compra, atender a otro hijo, o simplemente desconectar o descansar un rato… Pero esto no es solo cuestión tuya, de lo que quieras, si no de lo que puedes hacer a veces.
Conciliar vida laboral y familiar es difícil. Muy difícil,  y además  vivimos en una sociedad que exige disponibilidad constante. Y ahí es donde la culpa aparece, cuando sientes que no estás cumpliendo el ideal de “buena madre” o “buen padre”. Pero ese ideal, muchas veces, es irreal.

Permitir una pantalla en un momento puntual no define tu crianza.

Lo que la define es todo lo demás, el conjunto de todo lo que haces cada dia, no lo de una día concreto ( o dos). Lo que importa es:

  • El vínculo. 
  • Los límites. 
  • La coherencia. 
  • El acompañamiento emocional. 
  • Y el tiempo de calidad que compartes con tus hij@s 

 

El verdadero problema: cuando la pantalla sustituye

El riesgo no es que exista la pantalla, porque ya hemos dicho que las pantallas por si mismas no son buenas o malas, lo que es bueno o malo es el uso que se les dá. El riesgo está en si  se convierten en:

  • La única forma de calmar. 
  • La única forma de entretener. 
  • La única forma de “tener paz”. 

Si cada frustración la resolvemos dando a nuestro peque una pantalla, el mensaje que aprende  es: “Cuando me siento mal, necesito un estímulo externo que me distraiga”.

Y ahí perdemos una oportunidad de oro para enseñar por ejemplo autorregulación. 

La pantalla no puede sustituir el tiempo compartido ni el movimiento. De hecho, el cuerpo necesita experimentar, tocar, saltar, trepar. Si te interesa este enfoque corporal, también puedes leer qué tienen que ver los pies y las pantallas .

 Sin embargo todo esto cuesta esfuerzo ( ¿Quién dijo que criar un peque no lo requería? ) y cada vez más nos estamos acostumbrando a las soluciones rápidas, anestesiantes y que aparentemente funcionan. a las “ varitas mágicas”. 

La falta de sueño, la sobrecarga de las responsabilidades diarias nos lleva a los padres a buscar soluciones rápidas para poder atender “ nuestras responsabilidades”  o simplemente descansar. Por eso se ha extendido tanto el uso de pantallas, ya que es un recurso de fácil acceso, eficaz y socorrido que ofrece un refuerzo muy inmediato tanto para padres y madres como para los niños y las niñas. Pero, ¿ estamos pensando en ell@s o en nosotr@s?

Si siempre usamos una Tablet o la Tv o el móvil para “ que me deje hacer algo” o para que “ se esté quieto”…algo no estamos haciendo bien.

Cómo gestionar las pantallas en casa (sin extremos)

En lugar de obsesionarte con el número exacto de minutos, chillar para apagar la tele, o acabar con culpa por haberle dejado mas de dos horas “enganchado “ a la tv, puede ser más útil crear un pequeño “acuerdo familiar”. Esto sobre todo es muy útil con los no tan peques y con tus hij@s adolescentes.

Más que contar horas, define:

1. Espacios libres de pantallas

  • Durante las comidas. 
  • En el dormitorio y baño. 
  • Una hora antes de dormir. 

2. Momentos de conexión real

  • Toque de queda digital ( a una hora concreta) 
  • Juegos compartidos. 
  • Conversaciones sin interrupciones. 

3. Contenidos adecuados a la edad

No todo vale. No todo es neutro.

Ten muy en cuenta las edades recomendadas y el PEGI en los Videojuegos.
Acompaña viendo pelis o series don ell@s y conversa sobre lo que ven.

Échale un ojo a este artículo  “No todos los dibujos animados son iguales”.

4. Límites claros y coherentes

Si hay norma, se cumple.
Si hoy dices no, mañana también.

Los límites dan seguridad.

madre jugando con su hijo

Si quieres reducir el uso de pantallas, empieza por aquí

No se trata de quitar sin ofrecer alternativa, se trata de ampliar el repertorio de opciones en casa.

Alternativas que sí funcionan

  • Dibujar y pintar. 
  • Plastilina. 
  • Construcciones. 
  • Puzles. 
  • Juegos de mesa. 
  • Lectura compartida. 
  • Cantar y bailar. 
  • Escuchar música. 
  • Tocar instrumentos. 
  • Escribir historias. 
  • Movimiento: saltar, correr, circuitos en casa. 
  • Involucrarlos en tareas del hogar (sí, pueden ayudarte a cocinar). 

Cuando participan en tareas reales, se sienten capaces y valiosos, Te dejo por aquí un recurso gratuito con “10 Propuestas de juego que funcionan siempre” 

Enseñar autorregulación (la gran inversión a largo plazo)

Si quieres depender menos de la pantalla en momentos críticos, necesitas fortalecer sus habilidades de autorregulación.

  • Herramientas para manejar la ansiedad: rutinas predecibles, ejercicios de respiración o yoga infantil.
  • Herramientas para manejar el aburrimiento: enseñarles que el aburrimiento  no es negativo si no que favorecer la creatividad e imaginación para encontrar formas diferentes de  ocupar el tiempo. Explicarles que no siempre tenemos que estar ocupados.
  • Herramientas para gestionar la frustración: proporcionar un espacio seguro para que hablen de cómo se sienten, valida sus emociones, nombra lo que sienten, mantener la calma, modela las situaciones y  dales estrategias para resolver problemas y refuerza cuando manejen bien estas situaciones.

El aburrimiento no es el enemigo. Al contrario, puede ser el inicio de la creatividad.

La pantalla puede silenciar una rabieta. Acompañar una emoción enseña a vivir

Entonces… ¿pantallas sí o no?

La respuesta real es: depende.

Depende del uso, depende del contexto, depende del equilibrio con el resto de actividades Depende de TI de TU FAMILIA. de lo que puedas necesitar en cada momento ( y sobre todo tu peque) y de lo que estés dispuesta a dar o no. Depende de lo culpable que te sientas si se las das… 

Todos sabemos que un NO rotundo es la respuesta  si es la única forma de educar y acompañar. Pero lo difícil es mirarnos y ser capaces de ver si de verdad en nuestro caso, las pantallas están sustituyendo algo que deberíamos dar nosotros como adultos. Porque muchas veces no nos damos cuenta  hasta que vemos nuestro propio tiempo de móvil. 

En España los adultos pasamos una media de 4 horas al día mirando el móvil, algunas de ellas delante de nuestros hijos e hijas. Si estamos fuera de casa unas 9 horas, dormimos entre 9-10 horas y le dedicamos todo este tiempo al móvil…, ¿Cuántas estamos con nuestros hijos, DE VERDAD?

Eliminar totalmente las pantallas puede sonar ideal, pero no siempre es realista. Y normalizar el uso constante tampoco es saludable.

La clave está en esto:

  • Uso moderado. 
  • Límites claros. 
  • Acompañamiento. 
  • Y sobre todo ser ejemplo.

No eres mejor madre o padre por cero pantalla, ni peor por usarlas puntualmente. Para poder tomar una decisión informada, visita las paginas de UNICEF y de la APED

La crianza no es blanco o negro, es mirar hacia adentro, sen consecuente con lo que decimos y equilibrio consciente, imperfecto y humano.

Si este artículo te ha removido, guárdalo para releerlo cuando aparezca la culpa.

👉Y si quieres que sigamos hablando de pantallas y crianza con mirada consciente, suscríbete a la newsletter o déjame en comentarios cómo lo gestionáis en casa.

AUTORA: Marian Rodríguez. Mamá de dos, maestra de Infantil y Primaria, Asesora de familias y de centros educativos. 

10 de marzo de 2026
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