Acompañamiento a familias: por qué las asesorías uno a uno transforman tu crianza
Ser madre o padre hoy es tener demasiada información y muy poco acompañamiento. Lees libros, escuchas podcasts, sigues cuentas de crianza respetuosa… pero cuando llega el momento crítico (la rabieta, el grito, el conflicto con el cole, las noches en vela…) muchas veces te sientes sola, culpable o sin saber por dónde empezar. Antes teníamos mucho círculo, familia cercana, y apoyo de otras madres que estaban en la misma que tu. Pero ahora hay muy poco apoyo mucha información que además no siempre es ajustada. Y ahí es donde el acompañamiento a familias y las asesorías uno a uno pueden marcar una diferencia real en tu día a día.
Por qué el acompañamiento uno a uno funciona
No es solo una moda: los programas que acompañan a madres y padres, ya sea en formato entrenamiento, coaching o asesoría, han mostrado beneficios claros en la investigación. Las revisiones científicas señalan que este tipo de apoyo ayuda a reducir problemas de conducta en los peques, baja el estrés parental y aumenta la sensación de competencia que tenemos las familias.
En el ámbito de la atención temprana se habla del “modelo centrado en la familia”: acompañar a los adultos que están con el niño o la niña cada día, respetando sus valores, su contexto y su ritmo. Cuando las familias recibimos este tipo de apoyo, participamos más, nos sentimos más seguras en nuestra crianza y percibimos como mejor nuestra calidad de vida. Y no porque nos “enseñan” a hacer algo que no supiéramos, sino porque tenemos feedback, vínculo y apoyo. Y esto es exactamente la mirada respetuosa y basada en el vínculo que guía mi trabajo en las asesorías de crianza.
Además, la relación uno a uno crea un espacio seguro para decir “no puedo más”, “no sé qué hacer” o “siento que todo el mundo me juzga”. Cuando te sientes escuchada sin juicio y acompañada por una profesional, aumenta tu confianza y se vuelve más posible sostener cambios reales tu casa.
Más allá de las estrategias: validación y respaldo
Muchas familias llegan a mí sabiendo un montón de teoría sobre crianza positiva, pero sintiéndose perdidas o cuestionadas en su entorno. Quieren dejar atrás los gritos, los castigos y las amenazas, con los que han crecido, o que simplemente les saltan en su relé personal, pero sienten que nadan contracorriente y que todo el mundo opina. Es fácil dudar de ti misma cuando estás cambiando la manera de hacer las cosas en en entorno que te rodea.
Muchas personas cuando llegamos a este momento de ser padres y madres nos damos cuenta de que en general sabemos lo que “no queremos” pero no sabemos como llevarlo a cabo.
Por eso una parte fundamental del acompañamiento a familias es la validación: escuchar tu historia, tus miedos, tus dudas y poder decirte “tiene sentido que te sientas así, no estás exagerando”. La investigación sobre estrés parental y apoyo social muestra que sentir que tienes a alguien disponible para comprenderte y orientarte amortigua el impacto del estrés y mejora tu salud mental.
También sabemos que la calidad de la relación entre la profesional y la familia, lo que se llama “alianza terapéutica”, predice en buena medida los cambios que se consiguen. No es solo lo que te cuento, sino cómo caminamos juntas: con respeto, escucha profunda, esperanza realista y la sensación de que vamos en el mismo equipo.

Educación respetuosa no es educación sin límites
En los últimos años hemos avanzado mucho en hablar de apego, neurodesarrollo, necesidades emocionales y crianza respetuosa. Pero, al mismo tiempo, veo una especie de “crisis de límites”: muchos niños están creciendo sin un marco claro, no porque sus padres no se preocupen, sino porque hay mucha confusión.
Cada vez más llegan a mi familias con problemas de convivencia en las que el único problema es la falta de límites. Me preocupa ver tantas familias confundiendo la educación respetuosa con una educación permisiva. Me preocupa ver que a tantos padres y madres les da miedo decir “no” a sus hijos, que a veces permitimos comportamientos claramente inadecuados creyendo que eso es validar emociones. Se ha confundido educar en positivo con no poner límites, y los límites no son opcionales: son necesarios.
Los estudios sobre estilos parentales llevan años mostrando que los extremos (autoritarismo rígido y permisividad sin estructura) se asocian con más dificultades de autorregulación, peor ajuste emocional y más problemas de conducta. En cambio, los estilos que combinan calidez y firmeza se relacionan con mejor regulación, más responsabilidad y mejores relaciones. Y a muchas familias solo les falta información sobre qué son realmente los limites y como llevarlos a la tierra, fuera de esos post maravillosos de Instagram donde se juzga mucho y todo es muy fácil.
Por qué decir “no” también es respetar
Entiendo perfectamente a las madres y padres que caen en una crianza permisiva: muchas veces llega como reacción a historias duras vividas, autoritarismo o falta de escucha en su propia infancia. Estos padres y madres actúan así porque no quieren repetir lo que nos ha hecho daño a nosotros mismos, actúan desde el amor. Pero desde ese mismo amor necesitamos recordar la enorme responsabilidad que tenemos: preparar a nuestros hijos e hijas para la vida real.
La realidad es que el mundo está lleno de “noes”: en relaciones, en trabajos, en la vida cotidiana, hasta en un bar. Y también tendrán que aprender a decir sus propios “no” para cuidarse y poner límites a los demás. Si en casa nunca encuentran un límite claro, si cada vez que se frustran todo se reorganiza para evitar que se frustren, que estén incómodos o que “ sufran” ¿Cómo van a desarrollar las herramientas internas para tolerar la frustración, esperar, respetar a otros y protegerse?
Poner límites no es lo contrario del respeto, es una forma de amor y respeto profundo: Los peques necesitan un marco para sentirse seguros; necesitas saber que nosotros sus padres somos confiables y que siempre ( o al menos la mayoría de las veces) actuamos de la misma manera. Pero también necesitan tener respeto por los demás, que también tienen derechos y espacios; y respeto por nosotr@s, que caminamos a su lado y que también somos personas con necesidades y límites. La clave está en cómo decimos ese “no”: con empatía, validando la emoción, pero sosteniendo con firmeza y calma.
Aquí es donde el acompañamiento a familias se vuelve especialmente necesario: cuando quieres salir del autoritarismo, pero tampoco quieres caer en la permisividad, aparecen muchísimas dudas.

Cómo es una asesoría de crianza conmigo
Mis asesorías de crianza y acompañamientos no son charlas teóricas ni listas rígidas de “haz esto, no hagas lo otro”. Partimos de tu realidad: tu historia, la edad y momento evolutivo de tu hijo o hija, lo que ya habéis probado, lo que te preocupa y lo que te ilusiona.
En las sesiones:
- Te escucho sin juicio, para entender de verdad qué está pasando en vuestra casa.
- Pongo palabras desde la pedagogía, el desarrollo infantil y la crianza respetuosa a lo que estás viviendo.
- Te devuelvo una mirada comprensiva sobre ti y sobre tu peque, para que puedas ver la situación con otros ojos.
- Aterrizamos todo en propuestas concretas para tu día a día: qué puedes probar esta semana, cómo sostenerte tú, cómo comunicarlo en casa.
Mi acompañamiento se apoya en enfoques como la crianza respetuosa, la observación pedagógica, los modelos de apego y la neurociencia del desarrollo temprano. Traduzco todo esto en propuestas concretas para tu casa: cómo acompañar una rabieta, qué hacer con los miedos nocturnos, cómo ajustar los límites cuando hay mucha oposición, cómo sostener la llegada de un hermano, cómo mirar ciertas dificultades sensoriales o motrices, etc.
Siempre saldrás con algo claro que puedas empezar a hacer distinto, aunque sea pequeño. No buscamos perfección, buscamos movimiento y cuidado. A veces la comprensión de porqué está pasando algo en un momento determinado de la vida de tu peque es suficiente para acompañarlo con otra mirada de comprensión y acaban los chantajes y los gritos.
Mis servicios de acompañamiento a familias
Si sientes que la teoría ya te la sabes, pero te cuesta llevarla al día a día, o si estás perdida en un mar de recomendaciones contradictorias, quizá es momento de no hacerlo sola.
Ofrezco acompañamientos individuales online en diferentes formatos, donde trabajamos juntas tu caso concreto, con una mirada respetuosa, actualizada y profundamente humana, para que puedas elegir el que mejor encaja con tu momento vital.
1. Consulta puntual CONECTA: Una consulta puntual de 60 min si tienes una preocupación muy concreta y quieres entenderla mejor y ordenar qué hacer: peleas entre hermanos, sueño, límites, conflictos con el cole, dudas sobre desarrollo…
2. Acompañamiento TRANSFORMA: está pensado para momentos en los que quieres transformar el clima en casa: revisar tu manera de poner límites, acompañar rabietas, sostener cambios importantes, salir de la dinámica gritos–castigos. Y necesitas de un proceso de varias semanas.
3. SOS CRIANZA exprés – Acompañamiento por WhatsApp. Para esos momentos en los que necesitas apoyo muy pegado al día a día. Es como llevar a tu acompañante de crianza en el bolsillo.
Si mientras leías has pensado “necesito justo esto: alguien que me ayude a poner límites con respeto, a ordenar mi cabeza y a sentirme acompañada”, podemos empezar por una primera consulta,
👉 Puedes escribirme a info@educarconotramirada.es para pedirme más información sobre estas tres opciones y contándome qué te preocupa, o qué te gustaría trabajar. Será un placer caminar un tramo de este camino contigo y con tu familia.
AUTORA: Marian Rodríguez. Mamá de dos, maestra de Infantil y Primaria, Asesora de familias y de centros educativos.

0 comentarios