Sistema vestibular y pantallas: cómo influyen en el equilibrio, la atención y el desarrollo infantil
Hay peques que no paran quietos. Otros que se marean con facilidad, algunos que parecen cansados siempre, sin motivo y a otros, les cuesta concentrarse o se frustran con rapidez.
En muchos casos, cuando observamos con más calma, aparece una relación poco conocida pero muy presente en la infancia actual: el sistema vestibular y las pantallas.
Quizá nadie te habló de este sistema estudiabas los sentidos en el cole, cuando empezas te a conocer cosas sobre el desarrollo infantil, o incluso si eres maestro u acompañante, cuando estudiaste la carrera. Sin embargo, el cuerpo sí lo nota. Y mucho.
Pero este sentido, no sólo existe, sino que es fundamental en el desarrollo de nuestros peques, concerlo, saber que existe y que implicaciones tiene es poner información y conciencia para que podamos tomar decisiones con más criterio, entendiendo qué necesita el cuerpo infantil para crecer, aprender y autorregularse.
¿Qué es el sentido vestibular?
El sentido vestibular es uno de los grandes olvidados cuando hablamos de desarrollo. No se ve, no se nombra demasiado, pero sostiene muchas de las capacidades básicas del día a día. Nosotros ya hemos hablado de él aqui. Es el GPS del cuerpo.
Dónde se encuentra y qué información recibe
El sistema vestibular está situado en el oído interno, y regula el equilibrio, los movimientos de cabeza, la postura y la coordinación ocular. Su función principal llevar información al cerebro sobre:
- el movimiento del cuerpo
- la posición de la cabeza
- los cambios de equilibrio
- la relación del cuerpo con el espacio
Pero aquí está el truco: necesita input sensorial del resto del cuerpo para calibrarse correctamente. Y ese input proviene de todos los movimientos que va haciendo un peque a lo largo del día .Cada vez que tu peque se balancea, gira, corre, salta o cambia de plano, este sistema se activa y envía información constante al cerebro, e incluso le llega más información si sus pies van descalzos tocando superficies variadas, sintiendo desniveles, adaptándose a terrenos cambiantes.

Por qué casi nadie habla de él (pero el cuerpo sí)
No solemos hablar del sistema vestibular porque no se asocia directamente a “aprender a leer” o “portarse bien”.
Sin embargo, sin una buena base vestibular, muchas otras funciones se resienten: la atención, la postura, la coordinación o incluso la regulación emocional.
El cuerpo infantil necesita moverse para organizarse. Cuando no lo hace, algo se desajusta.
De hecho cuando al sistema vestibular le falta informacion es el cuerpo del peque el que “ habla“ sin palabras mostrándonos desajustes aparentemente sin explicacion.
Funciones del sistema vestibular en la infancia
Hablar del sistema vestibular es hablar de base corporal. De cimientos.
Equilibrio y control postural
Un sistema vestibular bien integrado permite mantener el equilibrio, sostener la postura y ajustar el cuerpo sin esfuerzo constante.
En el aula, esto se traduce en niños que pueden permanecer sentados sin “luchar” contra su propio cuerpo.
Orientación espacial y movimiento
Gracias al sistema vestibular, el niño sabe dónde está su cuerpo en el espacio.
Esto influye en subir y bajar escaleras, moverse con seguridad, calcular distancias o coordinar movimientos.
Atención, regulación emocional y seguridad corporal
Cuando el cuerpo está organizado, la mente descansa.
Un sistema vestibular estable favorece la atención, reduce la inquietud interna y aporta sensación de seguridad. No es magia: es neurodesarrollo.

Por qué es tan importante un buen funcionamiento vestibular
Muchas conductas que nos preocupan o que de repente “ saltan a la vista” a veces no tienen que ver con falta de normas ni con desinterés.Simplemente con un sistema vestibular desregulado. A veces, es solo lo que hay detrás de un cuerpo que no termina de organizarse.
Y es que el aprendizaje no ocurre solo en la cabeza, de hecho en realidad ocurre en todo el cuerpo. Si el sistema vestibular no funciona de forma equilibrada, al peque le cuesta sostener la atención, regular su energía o mantenerse disponible para aprender.
No siempre es un problema educativo, sino corporal. Y lo corporal se puede acompañar.
Indicadores de un buen funcionamiento del sistema vestibular
Señales que pueden indicar que el sistema vestibular está funcionando bien.
Señales que vemos en el juego y el día a día
- disfruta del movimiento
- se adapta a cambios de postura
- no se marea con facilidad
- mantiene el equilibrio sin esfuerzo excesivo
Los peques con buena integración vestibular suelen moverse con seguridad y con soltura, corren en el jardín sin caerse o chocarse,en la sala de psicomotricidad o haciendo deporte tienen movimientos fluidos y seguros, regular mejor su energía y mostrar mayor disponibilidad para el aprendizaje y la relación con sus iguales y los adultos que los rodean. Se les ve relajados y “ sueltos”
Señales que pueden indicar desregulación vestibular
Observar sin juzgar es clave, mirar como se desenvuelven en el juego libre cuando no están pendientes de que les miremos o no, nos dá muchísima información. Muchas veces todo esto pasa muy desapercibido por falta simplemente de observación.
En casa
- se cae con facilidad
- Se da golpes con las cosas
- Parece que no sabe “ donde acaba su cuerpo”
- Busca movimiento constante o lo evita
- Se marea en el coche
- Se cansa rápido.
En el aula
- Le cuesta estar sentado y/o se cambia mil veces de postura.
- Se apoya en otros o en la pared, silla… constantemente
- Le gusta estar “tirado en el suelo” en seguida que puede se tumba.
- Desconexión frecuente de la acción
Todo esto no define al niño, solo nos da información.

Sistema vestibular y sistema visual: cómo trabajan juntos
Aquí aparece una clave importante para entender la relación entre sistema vestibular y pantallas.
El sistema vestibular está estrechamente vinculado al sistema visual, y los dos deben aprender a trabajar juntos desde el nacimiento.El cuerpo se mueve, la mirada se ajusta, el cerebro integra la información que le llega de ambos sistemas..
Cuando un niño está frente a una pantalla, su sistema visual procesa información a un ritmo artificialmente acelerado debido a los cambios rápidos de imágenes, lo que sobrecarga el procesamiento visual. Esta sobrecarga bloquea o «congela» el sistema vestibular, manteniendo el estado de ánimo en un nivel artificialmente estable.
Normalmente cuando estamos delante de una pantallas ( nosotros o nuestros hijos) no nos movemos, son aparatos que nos mantienen en atención estática. Cuando la mirada está fija durante mucho tiempo, pero el cuerpo permanece quieto, ese equilibrio entre los dos sistemas se rompe. La vista recibe estímulos, pero el cuerpo no los acompaña.
El cuerpo no se organiza solo desde la cabeza. En este sentido, también puede interesarte este artículo sobre qué tienen que ver los pies y las pantallas, donde ampliamos la mirada corporal más allá de la vista.
Efectos del tiempo de pantalla en el desarrollo vestibular
El uso de pantallas antes de los 6 años se considera una de las causas principales de falta de desarrollo del sistema vestibular. Esto ocurre porque:
- Las pantallas reducen drásticamente el movimiento físico necesario para estimular el aparato vestibular, que se desarrolla mediante experiencias de movimiento real
- El cerebro de tu peque trabaja a una velocidad super-rápida para procesar los estímulos visuales de la pantalla, creando un estado de hiper-enfoque que inmoviliza el sistema vestibular
- Cuando el peque deja la pantalla, el sistema vestibular se libera de su «congelamiento» y tiene dificultades para reajustarse, provocando cambios de humor, hiperactividad y desregulación. Aqui es donde aparecen la rabietas y los enfados al “desengancharse” de la tableta.
Si te interesa profundizar en los motivos reales por los que recurrimos a ellas, en este artículo reflexionamos sobre por qué damos pantallas a los niños y niñas y qué necesidades adultas y sociales hay detrás de su uso.
Impacto a largo plazo
La preocupación principal es que la exposición repetida durante etapas críticas del desarrollo (antes de los 8-9 años, cuando el sistema visual completa su maduración) podría causar cambios permanentes en el ritmo de procesamiento cerebral. El niño puede crecer sintiéndose «cómodo» solo con el ritmo super-acelerado de los estímulos de pantalla e incómodo con el ritmo natural de la vida real. Asi que todo lo que está fuera de las pantallas es lento y aburrido y se cansa enseguida.
Además, no todo el contenido impacta igual. En este otro artículo explicamos por qué no todos los dibujos animados son iguales y cómo elegir con más criterio.
Esto afectará negativamente el lenguaje, la atención, el equilibrio, la coordinación y el aprendizaje, ya que todos estos procesos dependen de un sistema vestibular bien desarrollado. Y no solo en lo puramente corporal, también influye en la seguridad y la regulación emocional.
El cuerpo necesita moverse para organizarse. Las pantallas, por sí solas, no ofrecen esa posibilidad.

¿Cómo estimular el sentido vestibular de forma respetuosa?
No hace falta hacer más. Hace falta hacer con sentido.
Movimiento cotidiano que sí regula
- subir y bajar
- empujar, arrastrar
- balancearse ( por eso acunamos a los bebés desde el nacimiento)
Juego libre, giros y cambios de plano
El juego libre es una de las mejores formas de estimulación vestibular.
No hace falta “hacer más”, sino hacerlo mejor
Menos actividades dirigidas, más cuerpo presente.
Ejercicios sencillos para recuperar equilibrio después de un uso prolongado de pantallas
Después de un rato de pantalla, el cuerpo agradece volver en sí.
Propuestas para casa
- balanceos suaves
- caminar descalzo
- rodar por el suelo
Propuestas para el aula
- pausas activas
- cambios de plano
- movimiento consciente
Pequeños gestos marcan una gran diferencia en la relación entre sistema vestibular y pantallas.
Cuando entendemos cómo funciona el cuerpo, podemos acompañar mejor.
👉 En el nuestro blog tienes otros artículos donde seguimos profundizando en el uso consciente de pantallas desde una mirada respetuosa y pedagógica.
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AUTORA: Marian Rodríguez. Mamá de dos, maestra de Infantil y Primaria, Asesora de familias y de centros educativos.

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