Ser vistos: la necesidad más humana que tienen nuestros hijos
Hay días en los que me despierto, abro Instagram, y me da la sensación de que el mundo gira demasiado rápido.
Aparecen nuevas modas, nuevos retos entre adolescentes, y los grupos de madres y padres llenos de quejas: “no paran quietos”, “ya no sé qué hacer con ellos”.
Pero, cuando bajas el volumen del ruido, lo que realmente se ve claro es algo muy sencillo: nuestros hijos e hijas solo quieren sentirse vistos.
Nuestros adolescentes lo hacen a través de las redes, y los más peques llamando nuestra atención con su comportamiento. Pero detrás siempre hay el mismo mensaje: “mírame, existo, quiero importar”.

La pertenencia: una necesidad básica de nuestro cerebro
Gran parte de la Disciplina Positiva gira en torno al sentimiento de pertenencia, ese instinto gregario con el que todos nacemos.
Si un peque en clase no se siente importante, si considera o cree que no lo valoramos, empezará a realizar acciones para hacerse notar, lo que decimos siempre de “ está llamando la atención”. Pero es que es así, esta necesidad de ser costo, de pertenecer al grupo es innata en el ser humano. Somos seres sociales, y como tales, nos guste o no, la actitud de los demás para con nosotros nos afecta.
Una parte de todo nosotros necesita ser aceptada para sentirse bien, aunque a veces para protegernos, nos digamos que no. Y además lo perfecto, seria que los demás nos aceptasen como somos, con todo.
Somos seres sociales, y sentirnos aceptados por los demás no es un capricho: es una cuestión biológica.
El neurocientífico Matthew Lieberman demostró que cuando una persona siente que no cuenta o que no pertenece, el cerebro activa las mismas zonas que cuando hay dolor físico. Ojo que esto es súper revelador: el cerebro reacciona como si estuviera experimentando dolor físico.
El área que se activa —la corteza cingulada anterior— es la misma que responde cuando nos hacemos daño de verdad. Y, además, esa zona también se encarga de nuestra atención y capacidad ejecutiva. Dicho de otra forma: cuando nos sentimos excluidos, no solo sufrimos emocionalmente, sino que también rendimos peor.
Si lo trasladamos a la infancia o la adolescencia, entendemos por qué hay niños que “se portan mal”, por qué protestan, por qué buscan llamar la atención. Lo que están pidiendo en realidad es ser vistos, sentirse parte, saber que importan. Por eso, cuando un niño siente que no importa, su capacidad de atención y aprendizaje disminuye.
Y si lo piensas, tiene todo el sentido del mudo: nadie puede concentrarse si antes no se siente seguro y aceptado.

Vínculo y motivación: dos caras de la misma moneda
A veces nos esforzamos en motivarles, creando actividades divertidas o tareas interesantes, pero olvidamos algo esencial: la motivación sin pertenencia se queda coja.
Un niñ@ que no se siente respetado, que cree que no le escuchamos, o que lo que nos dice nos da igual, cree que sus emociones no importan,y difícilmente podrá concentrarse, aprender o colaborar.
La motivación, la pertenencia, el respeto, la seguridad y la autoregulación no pueden caminar por separado. Son piezas del mismo puzzle. Cuando una falla, todo el sistema se resiente.
De poco sirven los programas educativos innovadores o las actividades llamativas o súper pensadas si no se cuida el vínculo humano que los sostiene.
El psicólogo Rafael Guerrero, experto en vínculo y apego, insiste en que la conexión emocional con nuestros hijos es la base del desarrollo sano y del aprendizaje real.
Su mirada refuerza la idea de que motivación, conexión y pertenencia deben ir de la mano.
👉 Si quieres saber más sobre cómo fortalecer ese vínculo, te recomiendo ver este video de “Aprendemos con BBVa” de Laura Estremera.
Semana Santa: una oportunidad para reconectar sin pantallas
Estas vacaciones pueden ser una excelente ocasión para hacer una pausa.
Apaga el móvil, salid a caminar, jugad a juegos de mesa, cocinad juntos o simplemente hablad sin prisa.
No compitas con las redes: conéctate con tu hijo.
Tienes ideas en este articulo para no tirar del movil en el restaurante cuando vas con tus peques.
Aquí tienes también “ diez propuestas de juego sin pantallas”.
Puede parecer poco, pero en esos ratos de conexión ocurre lo más importante: tu hijo se siente visto, escuchado y valorado.
Ahí se siembra todo lo demás: la calma, la motivación y el aprendizaje.
👉 Si te gustaría aprender más sobre cómo aplicar la Disciplina Positiva en casa, te invito a conocer nuestro curso de Disciplina Positiva de Educar con Otra Mirada
Te ayudará a entender mejor las emociones de tus hijos y a fortalecer el vínculo familiar día a día.
Recuerda que la motivación sin pertenencia se apaga, y la disciplina sin vínculo no educa, ni sirve de nada. Esta Semana Santa, regálales tu tiempo y tu mirada.
No hay “like” que valga más que eso.
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AUTORA: Marian Rodríguez. Mamá de dos, maestra de Infantil y Primaria, Asesora de familias y de centros educativos.

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