«Quitar el pañal»: respetar los ritmos en el inicio de curso.
Hace ya quince años, mi primera hija empezó el segundo ciclo de Infantil (3‑6 años). Y mi pareja y yo visitamos varios colegios de nuestra zona, nos enseñaron sus proyectos educativos, instalaciones… y en todos, en aquel momento, oímos algo que me marcó: “Aquí somos muy respetuosos, pero al cole se viene sin pañal”. Tal cual.
Aunque no os lo podáis creer, o quizás sí, durante las puertas abiertas siempre hay algún padre o madre que pregunta por el tema del pañal, para saber cómo lo gestionan en cada escuela . Pero en nuestro caso fue todo muy claro: tienen que venir sin pañal. Es verdad que de esto ya hace, eso, quince años, pero lo increíble es que esto se siga diciendo quince años después.
Con el paso del tiempo con con otra peque más (y hablando a diario con familias y equipos educativos sobre esto ) , sigue sorprendiéndome el doble discurso de muchos centros educativos que te dicen que son muy respetuosos con los ritmos, que entienden que cada niño es único, para después decirte cosas como que en infantil ( recordamos que hablamos de niños y niñas de 3 años) el primer día de colegio ya no pueden llevar pañal.
Nos hacen creer que quitar el pañal es necesario y lo convierten en una obligación.
Esto convierte la retirada del pañal en una obligación antes que en un proceso de acompañamiento respetuoso. Sin respetar los ritmos de desarrollo infantil, sin adaptar el periodo de acogida infantil o la adaptación escolar al ritmo de cada peque.
Incluso en mi propia escuela, que sigue una pedagogía activa y donde las familias suelen estar muy conectadas con un enfoque respetuoso, noto cada año cómo, al acercarse el final del curso, empiezan a aparecer las prisas. Familias que al principio decían que no iban a forzar el proceso de dejar el pañal, acaban cambiando de rumbo. Les entra la urgencia, el miedo a “que no le cojan en el cole”, la presión de lo que harán los demás. Y esa calma inicial se convierte, muchas veces, en carreras de última hora.
Otro melón a parte es la discusión entre » quitar el pañal» y que el peque o la peque lo deje… Sobre esto ya escribí en este otro artículo. Y si queréis seguir leyendo sobre el tema, Laura Estremera hace una reflexión muy chula aquí.
“Quitar el pañal” ( dejarlo) no puede ser una imposición.
Supongo que a muchos de los que estáis leyendo esto, os habrá pasado, a veces tenemos que escuchar frases como estas:
“Mejor sin pañal, pero si no controlan esfínteres no os preocupéis, que lo iremos trabajando conjuntamente con vosotras/os para ayudarles a ser más autónomos en todos los sentidos»
Luego, en la práctica, el mensaje era claro: el pañal no entra. Y si se “escapa”, llamamos a casa. Vamos que tú los llevas pensando que de verdad les van a acompañar en su proceso, haciendo equipo con nosotros las familias, y aunque te dicen lo de :«Respetamos los ritmos y la individualidad de cada niño/a», luego te encuentras cosas como esta, que ni se respeta la individualidad, ni se respetan los ritmos, ni se respeta en realidad al niño o niña.
Hace años en un centro en el que estuve trabajando ( un año solo… ) vi a una peque irse a casa con la ropa sucia todos los días. Y eso que en teoría tenían “personal de atención” para estos casos. También a otro peque, en otro centro le vi salir cada día con la ropa cambiada y ropa sucia en una bolsa. Un año entero dejando que se hiciera pis encima cada día. Y aún puedo decir que tuvo suerte porque en este centro, al menos, le cambiaban. Estos peques se me ha quedado grabados en la memoria, son el ejemplo de cuando ese respeto por los ritmos se esfuma.
Los niños entran a la escuela “de mayores”, pero no lo son; siguen siendo muy dependientes. No todos los peques son del mismo mes del año, esto influye mucho, Y muchos aun son muy dependientes en muchos sentidos, sobre todo en el aspecto emocional. Para muchos es muy pronto para controlar los esfínteres. Y no se respeta su momento madurativo. Y ese respeto por los ritmos y capacidades de cada niño debería estar en el núcleo de cualquier proyecto educativo, más incluso o al menos tan valioso como el modelo pedagógico del centro.
El verano del terror
Esta falta de respeto lleva a las familias a pasar un verano del terror, verano en el que muchos niños y niñas se ven forzados a dejar el pañal deprisa y corriendo y en la gran mayoría de los casos se hace mal.
Los padres y madres viven un estrés tremendo con peques que a veces se niegan a usar el váter, el orinal y todo lo que se le parezca, aunque sea de colores o con muchas luces. Peques que se hacen pis encima hasta seis veces en un solo día, con los consiguientes cambios de ropa, con niños que se estriñen y acaban cogiendo miedo al hecho de hacer caca, porque no quieren mancharse o manchar, o porque creen que están perdiendo una parte de su cuerpo… Y cuando empiezan el colegio siguen sin estar preparados. Así lo alerta un artículo, de El País donde una pediatra lo califica de “atentado pedagógico” por ignorar los ritmos de desarrollo infantil.
La Asociación Española de Pediatría recuerda que no controlar esfínteres a los tres años no es un motivo de preocupación, y forzar puede causar ansiedad, culpa y problemas físicos.
¿Cuándo se supone que tienen que dejar el pañal?
La realidad biológica también habla claro. En este articulo te contamos qué partes del cerebro están relacionadas con el control de esfínteres.
El control de los esfínteres en los niños implica la coordinación de varias áreas del cerebro que trabajan conjuntamente para detectar, procesar y responder a las señales relacionadas con la necesidad de hacer pis o hacer caca.
Según el estudio Haizea‑Llevant —que evalúa el desarrollo psicomotor entre 0 y 5 años—:
- A los 30 meses (2½ años), solo el 50 % controla los esfínteres.
- A los 3 años ya lo hace el 75 %.
- A los 3½ años (42 meses), lo controlan el 95 %.
Con esta variabilidad natural, no tiene sentido exigir que todos lleguen sin pañal en septiembre. Es más respetuoso aceptar que algunos aún no están preparados, y adaptar el periodo de acogida infantil a su ritmo, no al revés.
¿Y qué podemos hacer?
Lo primero es acompañar a tu hijo o hija de manera respetuosa. Las pautas de como hacerlo te lo contamos aquí . Y después, hacerle saber al centro que no estáis de acuerdo con presionar a vuestros hijos para quitar un pañal que no son capaces aún de dejar, buscando diálogo y abriendo miradas.
Y sobre todo recordándonos a nosotros mismos, para no perder el norte, porque a veces nos pasa, que el control de esfínteres depende de la maduración neurológica, física y emocional: no se entrena, se acompaña respetuosamente. Puedes leer también este artículo de El País, que es muy interesante
Si en el colegio hay presión institucional, unirnos a otras familias, presentar una petición, y exigir espacios adaptados al ritmo infantil.
Y si necesitas ayuda para llevarlo a cabo, tienes disponible nuestros Acompañamientos individuales (1-1) o Asesoramiento online personalizado, y te ofrecemos pautas para ayudar a vuestra/o peque a controlar los esfínteres, siempre desde una posición respetuosa.
Mientras esto no cambia del todo, acompañemos desde la mirada, el respeto y la empatía. Porque lo importante no es llegar “seco”; es sentirse acompañado cada día en ese proceso de crecimiento y maduración.
Una invitación
Si trabajas en una escuela, si acompañas a familias o si eres madre o padre, te animamos a mirar con otros ojos este inicio de curso. A bajar el ritmo. A priorizar lo invisible.
Si quieres que te eche una mano y transformar el control de esfínteres desde dentro, escríbeme y nos ponemos manos a la obra. Ofrezco asesorías para docentes y equipos educativos, con ideas prácticas para manejar estos y otros temas diarios en los centros educativos.
Porque lo que sembramos en septiembre… lo recogemos durante todo el año. 🌱
AUTORA: Marian Rodríguez Mamá y Maestra de Educación Infantil y Primaria.
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