Volver con calma: el valor del tiempo de acogida en el inicio del curso
el valor del tiempo de acogida en el inicio del curso

El valor del tiempo de acogida en el inicio del curso .

Cómo acompañar a niños, familias y docentes en una vuelta al cole más respetuosa y emocionalmente sostenible 

Después del verano, volvemos. Con nuevas energías, mochilas recién estrenadas, agendas por rellenar y una mezcla de ilusión, incertidumbre y cansancio que no siempre sabemos cómo gestionar. Volvemos a los centros, a las aulas, a los pasillos… pero sobre todo, volvemos a los vínculos. 

Septiembre no debería ser una carrera, ni una explosión de tareas, ni una lista interminable de cosas por tachar. Debería ser, en la medida de lo posible, una suave transición. Como una pluma que cae lentamente y encuentra su sitio. 

Y ese es precisamente el valor del tiempo de acogida: una invitación a aterrizar despacio. Un momento crucial en el inicio de curso en infantil y también en primaria y secundaria, donde el foco debería estar en el acompañamiento emocional en la escuela, y no en lo curricular. 

tiempo de acogida

¿Qué es el tiempo de acogida? 

Es ese espacio entre el “volver a empezar” y el “volver a estar”, entre el encuentro y el reencuentro. Un período periodo de adaptación escolar necesario —aunque muchas veces invisibilizado— que permite: 

  • Adaptarse sin prisas, respetando los ritmos infantiles
     
  • Reconstruir o crear vínculos afectivos en la escuela
     
  • Sentirse visto y seguro en el nuevo entorno
     
  • Comprender que lo emocional va por delante de lo académico
     

Y no, no solo es para los más pequeños. Todos, absolutamente todos —niños, familias, docentes— necesitamos ser acogidos al inicio de un curso. 

Priorizar el vínculo: la clave invisible del bienestar 

En estos primeros días, lo más importante no son los libros ni las programaciones. Es la relación que se construye. 

Antes de empezar con las tareas y los horarios cerrados, toca abrir espacios de escucha, de atención plena, de mirada presente. Toca recordar que el aula se sostiene en la calidad de los vínculos, no en la cantidad de actividades. Esta mirada responde a los principios de una crianza respetuosa y una educación emocional en infantil (yen cualquier etapa) que pone el bienestar por encima de la productividad. 

Si acompañas a niños o niñas desde el rol de madre, padre o educador/a, quizás lo mejor que puedes ofrecer ahora mismo es presencia, calma y conexión emocional. 

Una propuesta: haz menos. Planea menos. Atiende más. 

Y si este tiempo de inicio te remueve más de lo que esperabas, quizá te resuene este otro artículo donde desmontamos algunas ideas muy extendidas sobre la acogida escolar. 

vinculo

Acompañar también a quienes acompañan 

El tiempo de acogida no es solo para los peques. Las familias y los equipos también necesitamos ese espacio para integrarnos, sentirnos parte, expresarnos o simplemente ubicarnos emocionalmente. 

¿Qué pasa con esa madre que deja por primera vez a su bebé en la escuela? ¿Y con esa maestra nueva que llega a un centro donde no conoce a nadie? ¿Quién sostiene emocionalmente a quienes sostienen? 

Hablar de acompañamiento respetuoso también es hablar de cuidar los vínculos adultos. Porque si los adultos estamos bien, tenemos más disponibilidad interna para acompañar a los niños con paciencia, empatía y coherencia. 

Flexibilidad y escucha: ingredientes imprescindibles 

¿Cómo podemos adaptar la vuelta al cole a las necesidades reales de cada niño o niña? ¿Qué margen de personalización nos permitimos? ¿Cómo acogemos los ritmos diferentes sin juzgar? 

Ahora , es el momento de recuperar lo esencial: la mirada sensible, la escucha activa, la flexibilidad real. 

Y cuando no se pueda dar respuesta a todas las necesidades, al menos comunicar, explicar, estar disponibles. Porque muchas veces, lo que más calma no es la solución, sino la sensación de ser escuchado. 

acompañar inicio de curso

Ritualizar el comienzo 

Una propuesta sencilla pero poderosa: crear un pequeño ritual de bienvenida. Un símbolo, un juego, una canción o una dinámica grupal que marque el inicio del curso. 

Algo que diga “estamos aquí”, “te vemos”, “te damos la bienvenida”. Porque la repetición con sentido crea pertenencia. Y sentir que pertenecemos es una necesidad universal. 

Este tipo de prácticas también refuerzan el vínculo afectivo en la escuela, y forman parte de las propuestas que promueven una educación emocional en infantil real y significativa. 

cultura de los cuidados

¿Y si creamos una cultura de los cuidados? 

Quizás la clave esté en ir más allá de la organización escolar y mirar más hacia el tejido emocional que construimos en comunidad. 

Como dice Carlos Pitillas, necesitamos una “alianza de cuidados” entre familias y profesionales. Pero también algo más amplio: una cultura del cuidado donde todos —niños y adultos— tengamos un lugar donde sentirnos seguros y escuchados. 

Este enfoque forma parte también de las pedagogías activas, donde el aprendizaje se construye desde el vínculo, el respeto y la experiencia emocional. 

Una invitación 

Si trabajas en una escuela, si acompañas a familias o si eres madre o padre, te animamos a mirar con otros ojos este inicio de curso. A bajar el ritmo. A priorizar lo invisible. A hacer del tiempo de acogida un ritual sagrado y compartido. 

Si quieres que te eche una mano y transformar el tiempo de acogida desde dentro, escríbeme y nos ponemos manos a la obra. Ofrezco asesorías para docentes y equipos educativos, con ideas prácticas para manejar esos días locos y crear aulas más calmadas y felices. 

Porque lo que sembramos en septiembre… lo recogemos durante todo el año. 🌱 

AUTORA: Marian Rodríguez  Mamá y Maestra de Educación Infantil y Primaria.

25 de agosto de 2025
0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *